miércoles, 18 de mayo de 2016



LOS INFANTES TERRIBLES


En nuestra existencia adulta, ¿cuánto recordamos de lo que realmente experimentábamos cuando éramos niños? Es asombroso cuán rápidamente las emociones vividas, los dramas y las victorias, los miedos y los anhelos secretos de aquella no tan lejana época quedan suplantados en nuestra memoria por la “versión oficial” cuidadosamente perennizada en los álbumes de fotos familiares.
La visión más difundida, manoseada y trivializada de la niñez es la de un paraíso perdido, de la edad de la inocencia, fragilidad y ternura. Los niños están para ser protegidos, mimados y dirigidos; su función es ser objeto de orgullo y fuente de felicidad de la familia. El lado opuesto de este mismo cliché es la imagen de la infancia sufrida y maltratada. Niño-víctima, niño-mártir, pobre angelito. Un Oliver Twist. Otro modelo, más profundo y elaborado, encuentra en el ámbito de la infancia el germen de todos los defectos y virtudes del mundo de los adultos. Es una especie de simulacro en miniatura de la sociedad humana en general, cuya versión clásica es la novela “El Señor de las Moscas” de Golding. Y finalmente, la interpretación más chocante de la figura del niño, que asombrosamente ha cobrado gran fuerza en la cultura popular del último siglo, es la de un ser extraño, vil e incomprensible, el arquetípico “otro”, a menudo dotado de cualidades sobrenaturales, vehículo portador del mal absoluto. La idea es (o intenta ser) tanto más aterradora y aberrante cuanto más presente está el contraste con el primer estereotipo, el de la presunta candidez, inocencia y beatitud de la niñez. Si uno observa cuidadosamente, verá cómo se han multiplicado en progresión geométrica durante las décadas recientes en el cine comercial los argumentos al estilo de “La Profecía”, “Los Niños en el Maíz” y “El Aro”.
En el arte de Paolo Vigo, la niñez se ha vuelto un tema recurrente desde hace varios años. Ha formado parte central de sus proyectos “Children” (2011) e “Infancia etc.” (2014) y ahora retorna en su nueva serie titulada “Sugestión”. Paolo nos invita una vez más a librarnos de las perspectivas trilladas, tanto de las empalagosas y melodramáticas como de las satanizantes, y observar la infancia en su pluralidad y complejidad. Es una colección de imágenes que parecen ser casuales, tomadas por una cámara oculta, que captan situaciones y momentos fugaces. La niñez es un país que hemos dejado una vez y al que jamás podremos volver, pero en esta muestra tenemos la oportunidad de volver a acercarnos a él y observarlo a través de un velo y a una distancia respetuosa, sin ser notados.

Vera Tyuleneva

curaduría: Andrés Ennen